Y Tiš, AMOR Mi?O…

Y tu amor mi­o, ¿agradeces conmigo
las generosas ocasiones que la mar
nos deparaba de estar juntos? ¿Tu te acuerdas,
casi en el tacto, como yo,
de la caricia intranquila entre dos maniobras,
del temblor de tus pechos
en la camisa abierta cara al viento?

Y de las tardes sosegadas,
cuando la vela debil como un moribundo
nos devolvi­a a casa muy despacio…
i‰ramos como huespedes de la libertad,
tal vez demasiado hermosa.

El azul de la tarde,
las humedas violetas que oscureci­an el aire
se abri­an
y volvi­an a cerrarse tras nosotros
como la puerta de una habitacion
por la que no nos hubieramos
atrevido a preguntar.

Y casi
nos bastaba un ligero contacto,
un distrai­do cogerte por los hombros
y sentir tu cabeza abandonada,
mientras alrededor se haci­a triste
y alla en tierra, en la penumbra
parpadeaban las primeras luces.

CARLOS BARRALÂ ( España, 1928 - 1989 )

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